Qué queremos los catalanes y por qué CiU no nos lo puede dar

Sí, los catalanes queremos influir en España; no, CiU ya no puede hacerlo.

enfonsament

Els catalans volem influir a Espanya. Volem mirar de fer del nostre país un lloc més actiu, dinàmic, responsable, lliure, creatiu, eficient, just, valent, proper i emprenedor. És la percepció ideal que molts de nosaltres tenim de la Catalunya pre-nacionalista, la que existia abans que el nacionalisme extengués els seus tentacles pertot, ofegant la llibertat i l´empenta dels catalans.

Durante muchos años parecía que la única manera en la que los catalanes podíamos influir era con un partido político catalán en el Congreso. Así nos lo hizo creer el nacionalismo y era el discurso del pujolismo. El resultado de esa “influencia” es ya historia: el Estado se borró de Cataluña, la Generalitat adquirió competencias que sobrepasaban sus capacidades, la administración autonómica cayó en bancarrota mientras asfixiaba a los catalanes a impuestos…y las familias nacionalistas -los Pujol a la cabeza- se hicieron millonarias. Todo ello, gracias a un pacto tácito con los partidos de Madrid: “tú haz lo que quieras en Cataluña pero apóyame aquí”.

El problema es que hace unos años los votos de CiU dejaron de ser necesarios para gobernar en Madrid, y CiU se enfrentó a una crisis de identidad. La primera estrategia fue esperar a las siguientes elecciones, a ver si se arreglaba el asunto y se retomaba la posición decisoria. Pero ganó Rajoy con mayoría absoluta.

Además hace 3 años -el día del helicóptero- CiU se dió cuenta de que había perdido el control de la calle y de que la política de austeridad que debía llevar a cabo le haría impopular y le dificultaría la continuidad de sus prácticas corruptas. Por eso soltó el freno a su alma radical y se hizo separatista.

Hoy las encuestas confirman que CiU seguirá sin influir en Madrid. El CIS le da un 3% de intención de voto, que correspondería a un máximo de 10 diputados frente a los 16 que tiene hoy. Van para abajo. CiU va a ser ya definitivamente sólo un partido regional, sin capacidad de influir en Madrid y seguramente sin posibilidad de gobernar con mayoría en Cataluña. La carroza se ha convertido en calabaza.

Pero los catalanes vamos a seguir influyendo en España. Con ministros catalanes. Con líderes políticos catalanes. Con emprendedores y empresas catalanas. Con artistas catalanes. Con chefs catalanes. Con deportistas catalanes. Con científicos catalanes. Como siempre, con nuestro seny por bandera…y libres de nacionalismo.

Adéu nacionalisme.

Dolça i lliure Catalunya…

bastoncillo

 



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8 comentarios

  1. Yo no veo porqué nadie tiene que influir en nadie.

    Lo que sí que espero es que queramos emular a la gente que tiene éxito y prospera.

    España ha tenido la suerte de tener un país que ha creado una cultura “moderna”, similar a la cultura “moderna” de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania…
    Es decir, un modelo de ciudadano activo, responsable y trabajador que crea una cultura activa, segura y que funciona. El modernismo catalán es la punta del iceberg.
    (Digo suerte, por que si lo puede hacer uno, lo pueden hacer todos. Y los beneficios son para todos.)

    Eso, que está ahí, con sus cosas buenas y sus cosas malas, será modelo para copiar -o para evitar-

    Claro que es normal que haya políticas que no beneficien a los negocios de los capitalistas catalanes, por que hay más intereses en juego. Aquí si que es justo y legítimo tratar de influir para proteger los intereses propios -si se respetan los de los demás-.

    Pero la mejor influencia es el ejemplo y los resultados.
    Por eso, desde el S XIX, España tiene nombre catalán.

  2. Los catalanes queremos lo mismo que los españoles, alemanes, franceses, norteamericanos, japoneses, en fin que todos loa ciudadanos del mundo democrático mundial…
    Unos gestores de los recursos económicos y morales del Estado…donde impere la buena administración, la justicia y la ley…
    Donde exista la libertad de expresión… donde exista trabajo…donde NO exista corrupción ni trafico de influencias…donde exista serenidad y seguridad jurídica…
    Donde los impuestos sean justos…se explique el gasto social a los ciudadanos y donde las mafias, castas, lobbies, clanes de influencias…desaparezcan!
    Nos da igual si son catalanes o chinos!

  3. superar a CIU en el congreso de los diputados igual que ha hecho en la UE. La verdad es que los catalanes plurales y libres del sectarismo mafioso nazionalista salimos ganando. En Europa, por ejemplo, pueden dar la réplica al, hasta ahora, hegemónico discurso victimista de los nazionalistas.

  4. De perder influencia nada de nada. Ciudadanos va a superar a CIU en el congreso de los diputados igual que ha hecho en la UE. La verdad es que los catalanes plurales y libres del sectarismo mafioso nazionalista salimos ganando. En Europa, por ejemplo, pueden dar la réplica al, hasta ahora, hegemónico discurso victimista de los nazionalistas.

  5. la Cup, ERC, ICV, y CiU sólo nos pueden dar crispación, enfrentamientos, odios, venganzas, robos y victimismo

  6. Ahora es la hora de Duran i Lleida ,a ver si los tiene bien puestos. Impaciente estoy despues de las municipales.

  7. Pues a mí, personalmente, me dá igual de dónde venga el presidente del gobierno y cada uno de los ministros y diputados con tal de que gobiernen bien y se preocupen por mis problemas.

    Uno de los mitos absurdos es que algo, “por ser de aquí” es mejor que lo que viene de fuera. Por ejemplo, ¿estamos mejor con los Mossos de Esquadra que con la Policía Nacional? Porque serán de aquí, pero reparten h… como panes candeales.

    Hoy en día, en pleno SXXI, con una economía globalizada, las decisiones que de verdad nos afectan vienen de Londres, Tokio o Berlín y afectan por igual a los asturianos y a los catalanes que a los italianos.

    Dejémonos de una vez de localismos absurdos. Busquemos y votemos a los más competentes sean de dónde sean y vengan de donde vengan y abandonemos el pernicioso hábito de mirarnos el ombligo todo el día.

  8. Yo, lo que no entiendo, es como en CDC han permitido a Mas seguir con su carrera a ninguna parte. Un partido que ha sido lo que ha sido, corre el riesgo de convertirse en residual, cosa que a mí ya me gusta. Los convergentes deben (o deberían) estar tirándose de los pelos. En cualquier otro partido, a Mas ya le habrían “movido la silla”, buscado un retiro dorado y promovido a otro líder. Parece clarísimo que, cuanto más abraza el “prusés”, más diputados pierde CiU. ¿No lo ven los militantes y cuadros del partido?

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