“Cataluña es España”, dice Mercedes Salisachs, catalana de socarrel y española sin complejos.

Artista, madre, esposa, catalana de socarrel y vibrante cristiana. Ante el nacionalismo, ella se sentía “españolista”. Como los catalanes de toda la vida.

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Mercedes Salisachs Roviralta estudió peritaje mercantil, pero se dedicó a la literatura y acabó escribiendo más de 30 libros, por los que recibió una veintena de premios. Por La Gangrena obtuvo el premio Planeta en 1975, cuando todavía se lo daban a literatos. Cuando su hijo Miguel murió a los 21 años en un accidente de tráfico se enfadó con Dios. Pero con el tiempo confesó que “la muerte de mi hijo me enseñó que no debía ser una católica mecánica”. Descubrió que a su hijo le gustaba ir a misa cada día, y se dijo: “si quiero volver a verle tengo que hacer lo mismo que él”. Comulgaba y rezaba 3 horas cada día, y era devota de santa Teresita de Lisieux, la santa que quiso tener alma de niña para ser amiga de Dios.

Pensaba que el actual panorama literario español era “lamentable”. Recordaba con cariño sus estancias en Port Lligat junto a Dalí, Lorca, Andrés Segovia y Marquina. Su mayor deseo era sencillo: que su familia permaneciese unida y no tuviese problemas. Pensaba que la mayor virtud del ser humano era “la sinceridad, profunda, amable y positiva pero sin herir a nadie”. Quizás por eso cuando recibió a Manuel Trallero en 2009 le dijo esto:

“Yo soy monárquica. Viví la República, que, aunque la gente no lo sabe, fue horrorosa. Viví la guerra y tuve que exiliarme. Ahora sólo se habla de los exiliados de izquierdas; nada de los que tuvimos que escapar de la muerte. (…) Cuando entramos, cuando las tropas entraron en Barcelona o en Madrid, la gente estaba enloquecida de felicidad porque se había acabado aquel horror. (…)

La gente dice que el catalán estaba prohibido durante el franquismo. No es cierto. Lo que pasa es que no era oficial, se podía escribir en catalán y se podía publicar en catalán, pero no era oficial. (…) Me parece muy bien que lo aprenda quien quiera, pero sin marginar. Para mí, todas las provincias de España son España, incluyendo Cataluña.”

Murió el pasado 9 de mayo. Descanse en paz Mercedes Salisachs en el Cielo, junto a su hijo Miguel. Cuídanos, Mercedes.

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5 comentarios

  1. Esta mujer no se entera, entre 1939 y 1945 estuvo prohibido publicar libros en catalán en España. El señor Josep Pla en este período de tiempo tuvo que publicar en castellano porque estaba prohibido hacerlo en catalán. A partir de eso, esta señora puede decir lo que le dé la gana, pero en eso se equivoca.

  2. Emocionante artículo; sensibilidad y sensatez. Enhorabuena Dolcacatalunya.

  3. Encima amiga de “españolazos” como Dalí (catalán), Lorca (andaluz), Andrés Segovia (ídem) y el también catalán Eduardo Marquina, autor de “españoladas” como “Las hijas del Cid”, “Doña María la Brava”, “En Flandes se ha puesto el sol”, “La alcaldesa de Pastrana” y otras. Encima señala la gran verdad que el catalán no fue idioma oficial (cierto y el alguno más de los muchos desafueros y disparates del franquismo), pero de eso a estar prohibido… Tal vez por eso los más ancianos se ríen cuando se lo dicen. Y tengo un amigo catalán de mi edad (la sesentena) que me dijo que él en su colegio daba clases de catalán. Colegio privado, religioso, y con exigente nivel. Ya, mentira, que lo dice ANC.

  4. Parece que era una mujer muy simpática y agradable, a la vez que sensata.

    • Buenos días:

      Y también muy bien educada y muy buena escritora…..además de ser elegante con sarcasmo y sin perder jamás el sentido común, ¡en fin una joya!.

      Recuerdo con simpatía su anécdota de “La Gangrena” sobre la gobernadora consorte en la “Barcelona de los planes de desarrollo”. Mujer de militar de la época ella y naturalmente tan afín a la alta burguesía barcelonesa como un pingüino despistado por la Platja d’Aro.

      Como gobernadora “consorte” era la encargada de organizar y “recibir” en las recepciones oficiales del “Gobierno civil” de la época. A esas fiestas estaba invitada naturalmente la super-elitista, super-cosmopolita, y desde luego bien nutrida, alta burguesía industrial catalana, principal beneficiaria del régimen de Franco. Las señoras más distinguidas acudían con modelitos adquiridos en París o en el atelier de Pertegaz y algunas se presentaban con diademas. Los hombres vestidos con el smoking de rigor, cuando el protocolo no exigía aún mayor boato, que aún era posible.

      La gobernadora desde joven acostumbrada a la vida en la guarnición o como mucho a las fiestas del “Casino Militar”, se extrañaba tanto porque “sus selectos invitados” apenas probaran bocado de los canapés y de las distintas “delicatesen” preparadas para la ocasión que pensaba que era por vergüenza o por estar cohibidos frente a la “magnificencia de la fiesta” o la “proximidad del poder” y los animaba continuamente con la frase “coma Vd. buen hombre, no se apure….No hable Vd. más y ¡coma!, ¡coma!…..” .

      Una situación esperpéntica que hubiera sido del agrado de Valle-Inclán o que hubiera desatado la imaginación surrealista de Dalí, que no en balde ambos son el resultado de la enorme riqueza de matices socio-culturales, sociales y económicos que desde siempre ha formado parte de la realidad y de la pluralidad española, creando un propio y rico universo cultural con ribetes universales, véase El Quijote.

      Como es natural, según Mercedes Salisachs, la señora gobernadora acabó siendo conocida entre esas élites como “Juana la coma-coma……”, con cierta “retranca” de la alta burguesía barcelonesa que desde luego, nadie negará, que es también muy típicamente española.

      Si la situación que vivimos hoy hubiera pillado a Dª Mercedes en plena juventud, habría duplicado y enriquecido notablemente su actividad literaria en base al estrambote que es la Generalitat catalana y ¡falta que nos hace tomarnos a broma hoy la realidad!. Descanse en paz esa gran señora.

      Saludos.

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