La lección de Vueling en BCN

La Generalitat metida a empresaria es una ruina para los catalanes.

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No se cansan de decirnos que si la Generalitat gestionara las cosas todo iría mucho mejor. Pero la verdad es que cuando la Generalitat se ha metido a empresaria, lo ha hecho mucho peor. Una auténtica ruina para los catalanes, provocada por su obsesión nacionalista. El caso de Spanair es un buen ejemplo.

Nos lo recuerda el periodista chileno John Müller en El Mundo. Los catalanes, por el bien de nuestros bolsillos (la aventura nos hizo perder 400 millones de euros), no deberíamos olvidar esta historia y su moraleja. Escribe Müller:

El primero en detectar la frustración que crecía en Barcelona fue Carlos Muñoz, creador de la low cost Vueling, que fijó allí su base y empezó a volar en julio de 2004. Como a su vez el catalanismo percibía a Clickair como una especie de aerolínea bastarda, la Generalitat gobernada por el tripartito propició una solución nacional y, por ende, pública: la elegida fue Spanair, adquirida por un consorcio semipúblico catalán en septiembre de 2009.

No había lógica económica detrás del proyecto de la Generalitat. Menos aún cuando en julio de 2009 ya se había materializado la fusión de Clickair y Vueling, que racionalizó la competencia del bajo coste en El Prat. La aventura de crear una aerolínea de bandera catalana, presidida por Ferrán Soriano, actual presidente del Manchester City, terminó con un concurso de acreedores por más de 400 millones tras un intento desesperado por vendérsela a Qatar Airways. En el intertanto se libró una sorda batalla que concluyó en enero de 2012 cuando Spanair cerró. Vueling ya la había barrido en el tercer trimestre de 2010 cuando registró los primeros beneficios tras su fusión.

Desde 2012, la fortaleza del modelo de negocio de Vueling, muy orientado a la competencia en el libre mercado, no ha dejado de alimentar con pasajeros y actividad al aeropuerto y la ciudad. Sus números son récords continuos. Atrás quedaron mitos como que las low cost degradaban el turismo.

Paradójicamente, el desarrollo del aeropuerto de Barcelona aumentó tras cerrarse la compañía Spanair, el proyecto estatal catalán que pretendía desarrollar la infraestructura. Una enorme lección del fracaso del Estado cuando se mide con la iniciativa privada. La moraleja es sencilla, hay una lógica no nacionalista ni estatalista para triunfar en el mundo actual: se llama globalización. Y hay que saber aprovecharla”.

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Categories: Economía, Huid del nacionalismo

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5 comentarios

  1. Menos lobos con el cuento de la globalización. Sin los masivos rescates de papa estado el “eficiente” gigante financiero tanto en España como en EUA se habrían desplomado. Así que no cuela.

  2. El caso de Spanair, muestra además el trato que pueden esperar los “Paisos Catalans” como caigan en sus manos.
    La central de la empresa estaba en Palma de Mallorca. La primera decisión fue trasladarla manu militari a Barcelona. El resultado se saldó con cientos de despidos y un coste económico, cuando menos apreciable, máximo estando la empresa mal.
    Así que ya pueden ir reflexionando los Paisos Catalans: les tratarán a patadas.

  3. Pero bueno, ¿cual es el problema? Si todo el mundo sabe que el dinero publico no es de nadie y nadie puede reclamarlo. No existe ningun problema

  4. Claro, porque las ideas no toman decisiones, las decisiones las toman las personas, y buenos y malos gestores los hay en todas partes.

  5. Los impulsores de esta fracasada aerolínea eran los mismos que los de FEMCAT, todo avalado por la Gene. Toma ya .

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