El hombre asesinado por los políticos por decirles la verdad que no quieren oír.

Ahir vam celebrar la revetlla de Sant Joan Baptista, festa gran a Catalunya i molts indrets d’Espanya, festejada amb família, canalla i petards. A San Juan, el precursor, lo decapitó Herodes por decirle que no le era lícito vivir con la mujer de su hermano. No va tenir por de dir la veritat als polítics.
Un año más está claro que el nacionalisme segueix a la baixa: quasi bé cap desfilada amb torxes del nacionalisme, com els nazis, inventant-se una fantasmàl.lica tradició catalunga. A esta secta todo vale para colonizar con chorradas paganas las fiestas cristianas de los catalanes, embadurnándolas de ideología.
Que jueguen ellos al Ku Klux Kat. Nosotros lo disfrutamos anoche en familia, y esta mañana desayunando los restos.
¡Felicidades dolços Joan, Juan, Juana i Joana! Feliz San Juan Bautista, el hombre decapitado por un político por decirle la verdad a la cara. Feliz fiesta del Precursor.
Dolça i festiva Catalunya…

Categories: Huid del nacionalismo
No me gusta la coca y mucho menos los petardos.
En mi familia, ni verbena ni música. Con lo que está pasando en España, no dan ganas de celebrar nada.
No es un problema de gustar o no gustar..
Y es cierto que la edad nos encierra a todos en casa.
Pero este tipo de liturgias laicas o semilaicas sirven para unir a la población con la existente ahora, con la que fue y con la que será.
También, aunque sea contraintuitivo, el que sea una fiesta formalizada anual asegura la diversión anual a gente que de otro modo no lo tendría.
Si lo quieres ver de otra manera, el día de San Juan es a los adultos lo que la navidad es a los niños.
(y tu eres muy capaz de romper a todos la ilusión diciendo que «los reyes son los padres»)
¡Disfruta!
Cuando los hijos son adolescentes o, incluso, veinteañeros, no cuentes jamás con ellos. Prefieren estar con los amigos (fuera de casa), no con sus padres (en casa). Es así de triste.
Depende también de cómo los hayas educado. Hay que saber transmitirles que la familia es lo más importante. Que pueden divertirse también con sus primos, sus tíos y sus abuelos (estos últimos, si todavía viven, claro).
Hay chavales que no tienen ningún amigo. Entonces, se quedan en casa. Pero se quedan encerrados en su habitación jugando a videojuegos.
Y no todo es ver películas y series. Aunque estén todos juntitos, padres e hijos, sentados en el sofá del salón comedor de casa. Es mejor dialogar: «¿Qué tal te ha ido el día?»
En España, por lo general, las familias del siglo XXI se reúnen solamente una vez al año para celebrar una comida en Navidad en un lujoso restaurante. Las cosas como son. Esa es la realidad. Ya nadie va a casa de nadie con la tontería de «mejor vamos a un restaurante, así no hay que preparar comidas ni fregar platos. Además, no tenemos mucho espacio en casa para reunirnos 50 personas.» Y otro familiar te contesta: «Pues quizá cabríamos todos en casa de la tía Engracia. Que cocine ella. Así nos ahorramos el dineral que nos van a costar los menús navideños del restaurante.»
Yo solo digo que si quieres que seamos un «pueblo» (sociedad), tenemos que hacer cosas juntos como pueblo.
No es solo que el hombre es un ser social (necesita de los demás para sobrevivir) es que «la unión hace la fuerza» y estamos en medio de un proceso largo de «individuacion» de la sociedad.
Mientras tengamos dinero para poder comprar ayuda, pues no nos damos cuenta; el problema viene cuando todo falta; y no se podrá improvisar,
Una manera de mantener los lazos sociales es precisamente con las fiestas. Tanto más porque hemos eliminado la parte religiosa que obligaba y sancionaba comportamientos a favor del grupo y la familia.
Recuerda además que no solo la televisión y el Estado del bienestar son disgregadores de la sociedad; también lo es la enorme concentración de poder en los políticos (de ahí que insistan en que «los hijos son del Estado», esto es, de los POLÍTICOS) y con el dinero de tus impuestos.
Afortunadamente los jóvenes de Valencia, que dieron al mundo una lección con su generosidad contra la dana de los políticos, indican que la esperanza no está perdida.
Pero no hay que tentar a la suerte.
No debemos olvidar una cosa esencial:
La familia y la religión son las bases de toda sociedad y la columna vertebral que la sostiene.
Por eso mismo el comunista sardo Gramsci decía que para imponer el comunismo era necesario primero destruir la familia y la religión -los dos pilares de la sociedad-, porque si no era imposible.
Por otra parte, en la enorme concentración de poderes en el político que ha habido con la revolución francesa, la familia y la religión sobran; de ahí que las funciones que hasta entonces realizaban la familia y la religión hayan sido «laicizadas» y ahora las hagan el «Estado», esto es el POLÍTICO y las oligarquías que le controlan (pagadas con los impuestos de sus víctimas)
¿Es de extrañar que políticos como CELAA, RAJOY o PEDRO SÁNCHEZ digan que «los hijos son del Estado»?
(es decir, los hijos de los ciudadanos son de los POLÍTICOS como ellos que controlen el Estado para adoctrinarles y garantizarse así la poltrona de por vida; solo que no tienen huevos para decirlo en voz alta porque saben que los ciudadanos les correrían a gorrazos)
Bien; si tenemos el diagnóstico, ahora necesitamos el remedio…que no es otra cosa que hacer lo contrario de lo que estos malnacidos nos obligan a hacer.
Es decir, que necesitamos MÁS FAMILIA y MÁS RELIGIÓN; no menos.
Y estas celebraciones populares, basadas en la religión, son la mejor excusa para cumplir con nuestras obligaciones.
Remedando a Nelson para ganar la batalla de Gibraltar podríamos decir:
«España espera que cada hombre cumpla con su deber»
(y a Blas de Lezo: «todo buen español debe mear mirando a la Moncloa»)