Al xaiam nacionalista el van timar… i en 9 anys encara no n’han demanat comptes.

«Mentiría si no reconociese que en las jornadas del torbellino me tragué la mentira«. Jordi Amat Fusté, filólogo y articulista, lo confesó hace ahora 8 años en un artículo publicado en El País:
«Formalmente el 1 de octubre se celebró en virtud de la Llei del Referèndum aprobada el 6 de septiembre. Un ejercicio de desobediencia institucional en toda regla. Por el espíritu autoritario de la ley, por lo endeble de su fundamentación jurídica e histórica y por la sesión esperpéntica durante la que se aprobó socavando el respeto de la mayoría por las minorías y la propia institución de un Parlament que hoy sigue medio paralizado. Según esa ley, la participación no importaba. Si la Sindicatura Electoral —que ante la amenaza se disolvió por prudencia— proclamaba que el sí había ganado por un solo voto, al cabo de dos días el Parlament debía proclamar la independencia e iniciar un proceso constituyente. Pero cuando la ley se aprobó y luego se siguió adelante con el proceso electoral a pesar de la suspensión del Tribunal Constitucional, altos cargos del Govern sabían que no existían los organismos que debían sustentar la creación del nuevo Estado (como han revelado conversaciones telefónicas filtradas a diversos medios). Tampoco se contaba con garantía diplomática alguna de que, declarada unilateralmente la independencia, algún Estado reconocería la república catalana.
En consecuencia, visto lo visto, hoy puede afirmarse que la acción primordial desarrollada por la Generalitat durante al menos una legislatura (por no decir dos) fue un engaño. Y no digamos la multiplicación masiva del engaño durante el fervor de la campaña electoral previa al 1 de octubre. Un engaño dirigido no a la parte de la población que no había sido convocada a participar en el referéndum de autodeterminación (como si el futuro de su país no fuera con los partidos que los representan) sino precisamente a la ciudadanía que había elegido ese Govern.»
Doncs si, Jordi, el butifarrèndum va ser una enganyifa monumental, impròpia de gent seriosa, característica d’un bananerisme totalitari i mentider que és marca de la casa del nacionalisme secessionista.
La indignidad del nacionalismo se demuestra por el silencio de los corderos, que ya dura 9 años. ¿De verdad no son capaces de pedir cuentas a quienes les engañaron?
Dolça i autocrítica Catalunya…

Categories: Dando el golpe
No fue solamente un engaño; y de hecho todo el proceso fue una farsa impresentable…
Estaba pensando para forzar una represión «española» -un baño de sangre- que cambiase la opinión de la mayoría de los catalanes hacia España (ahora sería «asesina», «genocida»…) y al sentirse agredidos dejasen de sentirse españoles para ser solo «catalanes» (como hicieron los separatistas irlandeses)..Baño de sangre que forzase a la comunidad internacional a obligar a España que «liberase» Cataluña.
Precisamente la acción internacional del «procés» separatista de Pujol, que fue enorme, intensiva y que tocaba todas las teclas utilizando a los políticos y periodistas extranjeros simpatizantes y la amplia red de catalanes residentes en el exterior indica claramente que no fue solo un engaño, un timo o un esperpento. Fue un enorme complot muchísimo más grave y peligroso.
Aquí el cagao sin imaginación de Rajoy, haciendo NADA, como siempre, desbarató el plan. Y es que justamente esto no se lo pudieron imaginar los golpistas.
Pero la segunda parte de desbaratar el procés era meter a los criminales en la cárcel, para señalar a todos urbi et orbi quién tiene el poder en Cataluña y qué pasaría a los que lo volviesen hacer.
Y aquí Rajoy y luego Pedro Sánchez nos la volvieron a meter.
Gracias al “chance” dado por Sánchez, las encuestas siguen dando una mayoría indepe en el Parlament; y si el PSC no disfrutará de tanto cargo en la empresa pública española, su postura sería algo más que nacionalista.
Yo contrario al referéndum, hoy soy partidario. Nada está solucionado años después.
La población bien informada, y las leyes fundamentales en borrador aprobado por los partidos indepes.