Però no era que ens van imposar l’espanyol?

En el seu estudi El manuscrit ‘Explicació de la doctrina christiana’ d’Escornalbou, publicat a Analecta Sacra Tarraconensia 67.2, el mossèn catalanista Joan Bernadas Torné estudia un manuscrito de 1777 elaborado por misioneros franciscanos del Bajo Campo, que expone la doctrina que deben predicar las misiones populares que partieron del seminario de la zona a partir de 1686.
Bernadas recuerda la frase de Antonio Capmany de Montpalau sobre el catalán en su libro Memorias históricas sobre la marina comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona(1779): «idioma antiguo provincial, muerto hoy para la república de las letras y desconocido en el resto de Europa».
Y concluye Bernadas:
«En el segle XVIII podia el català haver fet el pas que feren les llengües de cultura com el francès i el castellà: convertirse en lenguas universales aptas para todos los ámbitos de cultura en substitución del latín. Pero este paso debía iniciarse y dirigirse desde la Universidad de Cervera y no desde Escornalbou o desde una rectoría de pueblo, y por personas con un ideario ilustrado y una preparación culta catalana.
Y ya hemos visto que los ilustrados no quisieron saber nada. Consideraban la lengua catalana rústica y provinciana, y la ‘española’ (…) culta, universal y bien estructurada para satisfacer todas sus necesidades de expresión. La desídia, doncs, dels il.llustrats per la pròpia llengua, enlluernats per les excel.lències del castellà, i la poca capacitat dels qui la continuaven cultivant per reformar-la a fons, més quan molts d’ells no veían ni la necesidad de hacerlo, llevaron al catalán a un callejón sin salida. Debemos acabar reconociendo que en el siglo XVIII todos, ilustrados y no ilustrados, hicieron que el catalán se convirtiera en una lengua inviable como vehículo cultural«.
És a dir: un mossèn catalanista reconoce que el catalán no dejó de utilizarse por imposición, sino por la asunción de los mismos catalanes, consecuencia de un proceso iniciado antes de los Borbones. Bernadas admite que el español «ya estaba aceptado como lengua culta por la Ilustración del país» por ser «el corrent cultural de l’època».
Por cierto, en Escornalbou también escribieron en español. Y como ve, escribían «Gerona» y «Vich» tal como lee, per a ràbia dels nacionalistes actuals:

Por cierto: el español contaba con una gramática desde 1492; el català no en tingué fins el 1918. Pero recuerde: la culpa es de Franco, ensvolenaixafar, prohibeixenlallengua i somunanació.
Dolça i inventada Catalunya…

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Lemosín, o lengua de Oc.
O sea, variante dialectal del francés, que efectivamente se fue aislando, y haciéndose cada vez más heterogénea pues carecía de utilidad más allá de la vida cotidiana. Esto no quiere decir que no tenga un enorme valor cultural, y que merece todos los respetos, y que es genial que si es tu lengua materna la uses con infinito cariño. Pero no podemos olvidar ciertos puntos cruciales:
-No, Cataluña ni fue jamás un reino ni tenía una lengua propia, si no el Lemosín, cosa lógica pues los condados dependían de los Reyes Godos franceses antes de «romper peras» y pedir ser acogidos por la corona de Aragón, con la que les fue mucho mejor y de lejos.
-Lo que se habla ahora, inventuco de Don Pompeyo el químico, poco tiene que ver con las variantes originales. Se afrancesó y «abarcelonó» descaradamente adaptándolo a gustos personales.
-Los lingüistas de la época se negaron inicialmente a aceptar el catalán de Pompeyo como lengua, ya que era un constructo. Pompeyo la creó en 1918, pero su aprobación oficial nos llevaría hacia los años 30 del pasado siglo. Mucho presionaron, y me temo que pagaron, los burgueses acidiosos y los indianos negreros de «la Renaixença» a los académicos austríacos.
-Por lo tanto, como toda nación necesita una Lengua y una historia propias, colaron el «monstruito dels pronoms febles» como diferenciada, cuando va a ser que no. El fenómeno de las variantes dialectales es bien conocido por filólogos y lingüistas, punto pelota. Por esa regla de tres el Bable pues también es una peazo de lengua propia que hay que imponerla en la ONU.
Sólo hay que darse un garbeo por las localidades, observar el patrimonio arquitectónico. Por ejemplo, las escuelas Tolrà de Castellar del Vallès están claramente grabadas en Español: NIÑAS-PÁRVULOS-NIÑOS, y es de 1895. La muy catalana viuda de Tolrà, prohombre y gran industrial del Ripoll, ni se planteaba usar otra cosa que el español para las cosas serias. Idem en Sabadell y «tot arreeu».
Bueno, esperemos que no llegue otro Racistorra y se nos líe a demoler todo patrimonio cultural en el que aparezca el español.
Solamente hay tiendas de «Compramos libros de texto. Sobre todo, de ‘Història de Catalunya’.»
¿Para cuándo una tienda de «Quemamos libros de texto de ‘Història de Catalunya’ «? Porque las mentiras tan gordas que se recogen son de aúpa.
La historia contada por los nacionalistas/pujolistas es una gran mentira.