Agermanament amb Ceuta al cor de Catalunya.

Miles de personas participaron ayer en la celebración de la fiesta nacional en Barcelona. Com sempre, el Passeig de Gràcia lluminós amb senyeres nacionals a cada fanal:

Este año los catalanes hemos querido estar especialmente cerca de los ceutíes, cuyas banderas inundaban el centro de Barcelona juntament amb la senyera de tots:

Como puede ver, el Paseo de Gracia fue una fiesta:
Y después, el ya tradicional pasacalles hispano, cada vez con más espectadores, a lo largo de la arteria emblemática de Barcelona:

Gran Diada Nacional, dolços. L’enhoradolça als organitzadors.
Dolça i festiva Catalunya…

Categories: Mejor juntos
Sí, lo de ayer fue un éxito. Pero, sinceramente, solo recuerdo tres años en los que todos los asistentes íbamos apretados, apretados, como sardinas en lata. Sobre todo, en la confluencia del paseo de Gracia con la calle Provenza, delante de La Pedrera. Fue en los años 2017, 2018 y 2019.
Además de una manifestación que hubo poco después del butifarréndum del 1 de octubre del 2017, con la Gran Vía de las Cortes Catalanas a reventar (eso fue lo máximo), toda la calle Pau Claris, hasta la plaza Urquinaona.
Lo normal es que acudan autocares del resto de España.
Hay que fijarse en los pequeños detalles. Fotografías realizadas por Go.ogle Ma.ps en mayo del 2008. Son las más antiguas que hay. En carrer de l’Hortal, letrero luminoso (de vidrio) de «Papelería – Librería. Revistas y juguetes» (junio del 2008). La siguiente fotografía es de octubre del 2013: La segunda «u» de la palabra «juguetes» aparece ya apedreada. Y así se ha quedado (al menos, hasta febrero del 2022, que es la fotografía más reciente).
Estoy preparando una exposición fotográfica, en un museo, que se llamará: «Hispanofobia lazi». Fotografías de mi autoría, así como capturas de pantalla de Go.ogle Ma.ps.
En los últimos 18 años, el Ayuntamiento de Barcelona se ha gastado un dineral en retocar todas las calles de la ciudad. Es decir, aceras al mismo nivel que la calzada. Peatonalización de calles. Prohibir que los coches aparquen en calles estrechas.
Lo más sangrante: convertir el carrer dels Almogàvers en un frondoso jardín. Cuando esta calle tenía infinitamente más encanto cuando parecía una autopista de furgonetas y camiones contaminantes. El alma industrial, con olor a pintura y a productos químicos y tóxicos, se ha eliminado por completo.
Lo antaño siempre fue mejor que lo de ahora. Están borrando -delante de nuestras narices- nuestro pasado y nuestra historia.