La missió d’Espanya

¿Para qué hemos venido al mundo?

Els més grans dels nostres pensadors han pensat la nostra missió. I diuen aquestes coses que pot llegir ací en un día como hoy, ideal para recordarlo. Comencem per 2 catalans sobresalientes.

Jaume BALMES URPIÀ: El protestantismo comparado con el catolicismo, 1844.

«¡Ah! Oprímese el alma con la angustiosa pesadumbre al solo pensamiento de que pudiera venir un día en que desapareciese de entre nosotros esa unidad religiosa que se identifica con nuestros hábitos, nuestros usos, nuestras costumbres, nuestras leyes; que guarda la cuna de nuestra monarquía en la cueva de Covadonga; que es la enseña de nuestro estandarte en una lucha de 8 siglos con el formidable poder de la Media Luna; que desenvuelve lozanamente nuestra civilización en medio de tiempos tan trabajosos; que acompaña a nuestros terribles Tercios cuando imponían silencio a la Europa; que conduce a nuestros marinos al descubrimiento de nuevos mundos, a dar los primeros la vuelta a la redondez del globo; que alienta a nuestros guerreros al llevar a cabo conquistas heroicas, y que en tiempos más recientes sella el cúmulo de tantas y tan grandiosas hazañas derrocando a Napoleón. 

Vosotros, que con precipitación tan liviana condenáis las obras de los siglos; que con tanta avilantez insultáis a la nación española, que tiznáis de barbarie y obscurantismo el principio que presidió a nuestra civilización, ¿sabéis a quién insultáis? ¿Sabéis quién inspiro al genio del gran Gonzalo, de Hernán Cortés, de Pizarro, del vencedor de Lepanto? Las sombras de Garcilaso, de Herrera, de Ercilla, de fray Luis de León, de Cervantes, de Lope de Vega, ¿no os infunden respeto? (…) ¿Consentiríais que se cegasen los ricos manantiales adonde podemos acudir para resucitar la literatura, vigorizar la ciencia, reorganizar la legislación, restablecer el espíritu de nacionalidad, restaurar nuestra gloria y colocar de nuevo a esta nación desventurada en el alto rango que sus virtudes merecen, dándole prosperidad y la dicha que tan afanosa busca y que en su corazón augura?»

Francesc CAMBÓ: La cruzada española, 1937:

«A España le ha correspondido, una vez más, el terrible honor de ser el paladín de una causa universal. Durante 8 siglos, Bizancio, en la extremidad oriental, y España, en la extremidad occidental, defendieron a Europa en lucha constante; aquélla con las invasiones asiáticas, y ésta con las asiáticas y las africanas. Y cuando Bizancio cayó para siempre, España preparaba el último y formidable esfuerzo que le dio definitiva victoria, que la Providencia quiso premiar dándole otra misión de trascendencia universal: la de descubrir y cristianizar un nuevo mundo.

Cuando la Iglesia católica, en el siglo XVI, sufrió el más duro embate de su existencia, fue España la que asumió la misión terrena de salvarla. Y ya en el siglo XIX, cuando el destino de Napoleón se apartó del destino de su patria para servir únicamente su propia causa, fue España, la España inmortal, la que, ofreciendo al héroe hasta entonces invencible una resistencia inquebrantable, salvó a Europa y a la propia Francia. (…) 

España (…) fue un más grande valor universal en cuanto fue más española, más íntimamente unida a la solera medieval que la forjó preparando la gran obra de los Reyes Católicos y de los primeros Austrias, mientras que las etapas de su decadencia coinciden con las de su decoloración tradicional».

Sigamos con la poética pluma andaluza de José María PEMÁN, 15 agosto 1936:

«La misión providencial e histórica de España, ha sido siempre ésta: redimir al mundo civilizado de todos sus peligros: expulsar árabes, detener turcos, bautizar indios; abrir sus energías hacia Oriente y hacia Occidente, hacia Lepanto o hacia el Nuevo Mundo y ofrecerse así crucificada y desangrada, en generosas funciones de humana redención».

També a l’Argentina ho tenen clar, com ara en Juan P. RAMOS, 1949:

«España aparece aquel día como el anticipo de un designio sobrenatural. Era la única nación de Europa que no había traspuesto sus fronteras, en guerras con las demás, porque llevaba siete siglos librando su cruzada de la reconquista, desde Covadonga hasta Granada. (…) De repente, vencido el último rey moro, sus naves igualan y exceden la grandeza descubridora de Portugal, en una empresa que coloca a España en la cúspide imperial de la historia del mundo. (…) El destino de España consistió en traer a América el esfuerzo poblador más vasto y de aspiración más alta que haya tenido hasta hoy el hombre. (…)  España, por haber sido tan grande, tan desmesurada en cuanto pensó, soñó y ambicionó, tuvo también, para ser grande hasta en eso, la suerte de merecer que el odio de sus enemigos la cubriera de un manto de ignominias. (…)

la leyenda negra de España la escribieron los enemigos que la temían por su grandeza, la odiaban por su esplendor, la mancillaban por la pureza de su fe, la perseguían por tener la mejor literatura, los santos más universales, los héroes más invencibles, las empresas más prodigiosas, el idioma más señorial, el imperio más vasto que haya nacido bajo el sol que nunca se ponía en los dominios de su rey. Todos los cismáticos de Roma se ensañaron contra España, todos los ambiciosos de Europa, todos los piratas de la tierra y del mar también, porque España era, en el turbulento siglo XVI, un muro de contención de las fuerzas del mal, que se desataban en la agonía de la Edad Media, dando paso a la aurora roja del Renacimiento.

La conquista de América fue el resplandeciente destino encomendado por la voluntad de Dios a la raza española. España lo cumplió con fortaleza de heroísmo y con alma de santidad. El héroe de España fue el que todas las lenguas llaman «el Conquistador». La tierra de España los creó a montones. Todos tuvieron una increíble y magnífica grandeza que el mundo no había conocido, hasta entonces, fuera de España, y que jamás conoció después. (…)

Cuando, a mediados del siglo XVI, muchas grandes ciudades de Europa carecen de universidad, España funda una en Méjico, en 1551, que comienza a funcionar en 1553 con tres facultades, creándose poco después la de medicina, con cátedras de anatomía y patología. El mismo 1551 se funda otra en la ciudad de Lima, que comienza a funcionar en 1555, y lleva todavía hoy el nombre de San Marcos. Ambas tienen los mismos privilegios y sistemas del famoso modelo de Salamanca, que era una de las mejores de Europa. Antes ya había existido otra, desde 1538, en Santo Domingo, donde tuvo una vida efímera por razones de medio. Se establecieron otras después en Cuzco y Huamanga en el Perú, Córdoba de la Argentina en 1613, Bogotá en 1623, y Santiago de Chile, sin contar la de Charcas, donde cursaban sus estudios superiores los argentinos de entonces. En 1575 se estableció en la universidad de Lima una cátedra de lengua quichua para que los predicadores pudieran enseñar a los indios de América meridional, en sus misiones doctrinales, los dogmas de la fe, propagando por todas partes, al mismo tiempo, el conocimiento de la antigua lengua de los incas. Además, toda ciudad recién fundada abre pronto su escuela, donde educan dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas o maestros particulares. Buenos Aires, que Juan de Garay vuelve a fundar en 1580, tiene ya la suya en 1605, cuando todavía no existen colonias inglesas, que tardarán, una vez pobladas, muchos años más que la naciente Buenos Aires española, en tener su escuelita de primeras letras. A pesar de ello se afirma que España mantuvo a sus dominios americanos en completa ignorancia, enseñando nada más que a rezar y a obedecer.

Méjico, como ya dije, funda una facultad de medicina en 1560, en tanto que Nueva York da sus primeros títulos de médico en 1769, casi 210 años después. En Lima y Méjico se enseña anatomía y patología a mediados del siglo XVI, en la medida de lo posible, y esto sólo se hace a fines del siglo XVIII en los centros docentes norteamericanos. (…)

La cultura de España resplandece en la conquista de América como la mayor empresa civilizadora de todos los tiempos. Buscad otra más grande que España, y no la hallaréis. (…) Amontonad en la conquista americana los mil errores que cometieron, en trescientos años, los individuos que aquí mandó. Todos ellos juntos no compensan los bienes que España trajo a nuestro continente. (…)

Seamos, como España, espada que defiende a la Cruz, y Cruz que ampara a la espada solamente cuando una mano limpia y libre la pone al servicio de un ideal de justicia ecuménica (…) para que la verdad, el derecho y el bien existan alguna vez en el mundo, espiritualizados en el amor de Dios y no en los intereses transeúntes del hombre».

Los mejores de entre los vascos también pensaron sobre el tema, como Ramiro de MAEZTU: Preludio, 1931:

«Nuestro honor fue abrazarnos a la Cruz y a Europa, al Occidente, identificar nuestro ser con nuestro ideal. El mismo año en que llevamos la Cruz a la Alhambra descubrimos el Nuevo Continente. Fue un 12 de octubre, el día en que la Virgen se apareció a Santiago en el Pilar de Zaragoza. La corriente histórica nos hacía tender la Cruz al mundo nuevo. (…)

El ideal hispánico está en pie. Lejos de ser agua pasada, no se superará mientras quede en el mundo un solo hombre que se sienta imperfecto. Y por mucho que se haga para olvidarlo y enterrarlo, mientras lleven nombres españoles la mitad de las tierras del planeta, la idea nuestra seguirá saltando de los libros de mística y ascética a las páginas de la Historia Universal. (…) ¿Qué somos hoy, qué hacemos ahora cuando nos comparamos con aquellos españoles, que no eran ni más listos ni más fuertes que nosotros, pero creaban la unidad física del mundo, porque antes o al mismo tiempo constituían la unidad moral del género humano, al emplazar una misma posibilidad de salvación ante todos los hombres, con lo que hacían posible la Historia Universal, que hasta nuestro siglo XVI no pudo ser sino una pluralidad de historias inconexas? (…) Así la obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es una fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia, de Barcelona, o la Almudena, de Madrid; o, si se quiere, una flecha caída a mitad del camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla. (…)

Y aunque nos duele España, (…) todavía es mejor que nos duela ella que dolernos nosotros de no ponernos a hacer lo que debemos«.

Todo lo resumió el superdotado polígrafo Marcelino MENÉNDEZ Y PELAYO: Historia de los heterodoxos españoles, 1882:

«Dios nos conservó la victoria, y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana: el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de Adamastor, y reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceilán y las perlas que adornaban la cuna del sol y el tálamo de la aurora. Y el otro ramal fué a prender en tierra intacta aún de caricias humanas, donde los ríos eran como mares, los montes, veneros de plata, y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco.

Dichosa edad aquélla, de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida. España era o se creía el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera. Nada parecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecian guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe, que mueve de su lugar las montañas. Por eso en los arcanos de Dios les estaba guardado el hacer sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas bátavas con la espada en la boca y el agua a la cintura y el entregar a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía.

España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas».

Doncs això és lo que han dit gent que en sap. Si tiene algo mejor, añádalo. Pero procure que no sea efímero, extranjerizante, caduco, modernillo, impostado o cursi.

Bona Diada de la Hispanitat, dolços!

Dolça i providencial Espanya…

 



Categories: Pensando bien

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8 comentarios

  1. …»Sabéis quién inspiro al genio del gran Gonzalo, de Hernán Cortés, de Pizarro, del vencedor de Lepanto? Las sombras de Garcilaso, de Herrera, de Ercilla, de fray Luis de León, de Cervantes, de Lope de Vega, ¿no os infunden respeto? (…)»

    ¡Caramba con Balmes!; ¡Qué perspicacia!; ¡y esto lo escribe en 1844!

    Pero ¿cómo lo tiene tan claro y evidentemente si todavía no había nacido Elvira Roca Barea?

    Evidentemente porque la realidad es la que es; sin embargo ¿por qué seguimos tragándonos los falsos mitos ilustrados afranchutados?

    ¡Incluso después del extraordinario progreso franquista que prueba con hechos a todos estos necios engreídos y «vaniteux» que están totalmente equivocados y «échoués» (y últimamente, !فشل)

    Pues Balmes tiene la SOLUCIÓN:

    …»¿Consentiríais que se cegasen los ricos manantiales adonde podemos acudir para resucitar la literatura, vigorizar la ciencia, reorganizar la legislación, restablecer el espíritu de nacionalidad, restaurar nuestra gloria y colocar de nuevo a esta nación desventurada en el alto rango que sus virtudes merecen, dándole prosperidad y la dicha que tan afanosa busca y que en su corazón augura»

    Sin embargo la siniestra masonería secreta y el no menos siniestro PP-SOE tienen otra:

    «CAMBIAR ESPAÑA TANTO QUE NO LA RECONOZCA NI LA MADRE QUE LA PARIÓ»

    Pero ¿por qué ?

    Y

    ¿Por qué nos odian tanto?

  2. MITOS Y VERDADES DE NUESTRA HERENCIA HISPÁNICA.
    Dos conferencias magistrales de dos profesores colombianos
    Pablo Victoria, catedrático en economía, historiador y filósofo.
    Bernardo Bulla, director académico en filosofía y letras, matemático.
    Especialmente dedicado a los amigos de la leyenda negra creada por ingleses, franceses, holandeses e italianos y asumida por muchos tontos de moco y baba que pululan por España, Hispanoamérica y otros lugares.
    Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=ROMeqNS5XKM&t=3753s

    • Pablo Victoria, ya fallecido, senador y militar, hiso un estudio demoledor sobre la derrota de la guerra USA-España en 1896, publicado en un libro (se puede ver su conferencia en you tube).

      En él demuestra que toda la historia fue un fraude del gobierno español hecho para entregar Cuba, Filipinas, Puerto Rico, Guam…a Estados Unidos. (es decir, que fue una entrega pactada)

      Cuando terminó de escribir el libro, se lo dio a leer a su hijo y éste le dijo:

      «he llorado dos veces»

      A lo que le dice Pablo Victoria, su padre:

      «¡Pues tenías que haber llorado tres!»

      Esto es para reconfortar a los que se quejan de la farsa Pedro Sánchez-Feijoo.

  3. No voy a escribir nada elocuente solo agradecer a Dolça Catalunya por recordarme mis nobles orígenes no sin decir que siento una tristeza y rabia al caminar por las calles o ver unos minutos la televisión y pensar que cuando España fue el muro contra el moro opresor y el turco invasor y ahora resulta que nos han invadido con el beneplácito de la izquierda woke y la derecha (si también).
    Pienso en tantos y tantos que murieron que dirían de esta vergonzosa situación actual.
    Recuerdo este verano en un pueblo de la Catalunya interior un señor que hizo la mili e incluso un segundo año porque quiso me aconsejó que me fuera a poner pelo a Turquía.
    Yo le esplique las razones históricas y actuales de porque jamás iría a Turquía.
    El obviamente casado con una fanática ahora defiende las tesis independentistas y España es lo peor ,clama ahora el muy traidor.
    Feliz día de la hispanidad a todos.

  4. Efectivamente esa ha sido la misión de España durante siglos, hasta que los ingleses y las oligarquías «ilustradas» locales dinamitaron el imperio desde dentro. Y esa debe ser nuestra inspiración.

    Pero no hay que olvidar que los descendientes de esos héroes, los conquistadores y colonos, son los antepasados de los hispanoamericanos de hoy, no de los españoles de hoy, porque sus antepasados no salieron de España.

    La ideología fue la ilustración; los intereses, los de los grandes hacendados y los banqueros de la City de Londres; y el método, el mismo que sirvió para que esa misma clase social hiciera la Revolución Francesa para hacerse con el poder y robar las propiedades del Estado, municipios, de Universidades, colegios, hospitales y de la Iglesia (y en América, las tierras comunales de los indígenas) con el eslogan «Libertad, Igualdad, Fraternidad»; «progreso», «modernidad», «ciencia»…

    Fue después de las independencias (y en España de la invasión francesa), con la ruina extrema que causó el proceso y los más o menos 20 años de guerras civiles entre realistas y republicanos, cuando se rehace la historia para justificar lo injustificable y se empieza a hablar de «decadencia», «opresión» y «atraso», cuando no hubo nada de ello…

    … y cuando se empieza a buscar «culpables» en «los frailes», la «intolerancia católica», la monarquía católica, la sangre de mono (esto, de los obispos nacionalistas vascos sobre los «españoles»), la «educación», el «librepensamiento»…

    Todo menos hacer lo que hizo cualquier nación para enriquecerse y prosperar:

    Una política centrada en la INDUSTRIALIZACIÓN, que sí hace el dictador Franco en una España confesionalmente católica, convirtiéndola en la 8ª potencia industrial y probando con hechos que la receta ilustrada estaba totalmente equivocada; trayendo prosperidad, modernidad y futuro para todos.

    Y esto es lo que los p.vtos políticos y sus logias ilustradas no quieren enterarse, que en cuanto pueden des-industrializan el país y nos llenan de millones de proletarios extranjeros que tenemos que mantener hasta que mueran a cambio de que voten «progresista».

    Sí; como seguimos creyendo en la Leyenda Negra protestante y francesa, seguimos destruyéndonos a nosotros mismos.

    La propaganda de guerra de los enemigos seculares de España la hemos interiorizado (o mejor dicho, los ilustrados del copón nos la han interiorizado) y funciona sola como un cáncer con metástasis.

    ¿Somos idiotas perdidos o qué ?

    La cabeza está para pensar y el c.vlo para c.agar.

    Cuando cambiamos las funciones, ¡Malo!
    (bueno, visto la horrible experiencia de la Transición y del régimen del 78, ¡PÉSIMO!)

  5. ¿Os habéis… olvidado de José Antonio Primo de Rivera que como Ramiro de Maezru murió fusilado por sus ideales, en definitiva pos su defensa sin reservas de España?

  6. Parece que ya nos han arrastrado al «cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas»…¡Y nos lo habían advertido!

    Me pregunto qué vamos a ganar con el cambio, a parte de convertirnos en la nada más absoluta.

    Cuando se hereda un tesoro, hay que conservarlo, no tirarlo con saña por el albañal.

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