El misionero Luis Petit torna a Barcelona.

Hubo un tiempo, antes de que buena parte del clero cambiara la Palabra por Lallengua, en que Cataluña era vivero de misioneros. Los seminaristas de casa nostra se esparcían por el mundo a borbotones para llevar a Cristo hasta las últimas esquinas de Vietnam, la Amazonia o Filipinas. Avui, tras 60 años de nacionalismo succionando la yugular de la Iglesia, els missioners han de venir a Catalunya, que ha canviat la seva ànima cristiana por las ideologías de moda que nos suministran desde el Poder.
Però no tot a Catalunya s’ha assecat.
Luis Petit Gralla es un sacerdote catalán que se fue a la selva del Perú a hacer lo que toca: ensenyar fins al darrer racó del món que tothome és fill de Déu, que la vida no es una casualidad, que hay cuerpo y alma, que l’existència no s’acaba pas ací, que Déu és va fer home per salvar-nos de les nostres misèries, y que el que quiera se va al cielo.
Allí que se fue mossèn Lluís, lluny de prusesus i parides, y aquí que regresó hace unos años para hacerse cargo de las parroquias que le mandaran, y le mandaron unas del Maresme. También le nombraron exorcista de la diócesis.
El gener d’aquest any va tornar al Perú, a les seves missions. Ens escriu un dolço explicant-nos que ahir mossèn Lluís celebrà les seves noces d’argent de sacerdot en una parròquia de Barcelona, acompañado por una docena de curas y 500 amigos, feligreses, familiares. «Cuando eres adolescente parece que haciéndote cura dejes mucho. No es verdad. Más tarde te das cuenta de que no dejas nada y recibes muchísimo. El ciento por uno», va dir a la homilia.
Mañana vuelve al Perú, a curar almas y levantar capillas en la selva, donde la gente vive en cabañas de barro y aire cargado. No tienen lo que tenim a Espanya, però tenen lo que no tenim: la senzilla consciència de tenir ànima.

L’enhoradolça per la festa, mossèn Lluís, i bona estada al Perú! Torni a veure’ns aviat!
Dolça i missionera Catalunya…

Categories: Alma
TV3% debe modernizarse. Su personaje «Petri-fax», del Club Super 3, debe llamarse «Petro-email». «Petro», en honor a Gustavo Petro, de Colombia. Jajaja.
Hay algo que me gusta. Ahora en España estamos recibiendo cosecha de Hispanoamérica, sacerdotes muy bien preparados que vienen aquí para ampliar estudios y son asignados a diferentes parroquias en el entorno del seminario al que asistan.
Todos salimos ganando. Ahora España es tierra de misión, ¡y cómo!
creo que debería estar aquí pues hace mucha falta evagelizar , cada vez hay mas iglesias vacías . La misión aqui en Cataluña sería convencer a musulmanes que se convirtieran.