Por si no lo sabía: la Revolución Francesa y Napoleón fueron la primera gran manifestación y difusión de nacionalismo

Totes les ideologies provenen del mateix puesto.

Segurament a escola li ho han ensenyat diferent, glorificant la Revolució Francesa com un esdeveniment alliberador i estupendu. Pues no fue así, como lo demostraron nuestros abuelos luchando contra ella en la Guerra de la Independencia. Además de millones de muertos y guerras por doquier, una de las más perdurables aportaciones de los guillotineros fue el nacionalismo.

Hem vist com s’ha recordat el 200 aniversari de la mort de Napoleó, que encarnó la fase cesaropapista de la Revolución Francesa. Como sabemos, el nacionalisme és una ideologia del segle XIX que consisteix en subordinar tots els àmbits de la vida personal y social a lanació, un invent que els ideòlegs ens van subministrar com idolet per substituir la religió.

Ese invento ideológico surgió en la Revolución Francesa; antes no hay nacionalismo. Y este proceso lo explicaba Hans Kohn, una de las máximas autoridades en el estudio del nacionalismo, profesor checo de Historia en Nueva York, Denver, Tejas y Pensilvania, y es necesario recordarlo para entender cómo superar esta ideología:

 

 

“[La revolución francesa] fue la primera gran manifestación [de nacionalismo] (…) uno de los factores más poderosos en su intensificación y difusión. (…) El nacionalismo es impensable antes de la emergencia del estado moderno (…) El nacionalismo aceptó esta forma, pero la cambió animándola con un nuevo sentimiento de vida y con un nuevo fervor religioso. (…)

Contra el universalismo del pasado, el nuevo nacionalismo glorificó lo peculiar y lo parroquial, diferencias nacionales e individualidades nacionales. (…) En el siglo XVII y XVIII, en las primeras etapas del nacionalismo en Occidente, los principios comunes de la civilización occidental, la supervivencia de las tradiciones cristiana y estoica, la consideración por lo universalmente humano, la fe en la razón -una e igual en todas partes- y en el sentido común; todo ello era demasiado fuerte para permitir que el nacionalismo desarrollara sus tendencias plenas y para romper la sociedad del hombre. Por eso pudo suceder que en sus inicios en Occidente, el nacionalismo pareciera compatible con las convicciones cosmopolitas y con el amor general a la humanidad. (…)

Rousseau vio la necesidad de establecer la personalidad colectiva de la nación como el nuevo centro y justificación de la sociedad y del orden social. (…) Rousseau estaba convencido de que una verdadera comunidad política sólo podía basarse en la virtud de sus ciudadanos y su ardiente amor a la patria. La educación pública tenía que implantar esos sentimientos en los corazones de todos los niños (…)

La Revolución Francesa fue el punto de inflexión (…) a través de ella, las naciones cobraron conciencia de sí mismas (…) Antes de la Revolución había estados y gobiernos, después de ella emergieron naciones y pueblos. Las nuevas autoridades eran infinitamente más fuertes que los viejos gobiernos, pues estaban basadas en la nación y llenas de una nueva moralidad (…) Europa había entrado, gracias a la Revolución y a Napoleón, en una nueva edad, la edad del nacionalismo (…) la separación entre naciones creció en la edad del nacionalismo (…)

 La soberanía absoluta del rey fue remplazada, a medida que avanzaba la Revolución, por la soberanía absoluta del pueblo (…) Más tarde el socialismo empezó a competir con el nacionalismo, hasta que en el stalinismo y el hitlerismo se fusionaron los 2 dinámicos y revolucionarios reclamos de masas (…)

En la nueva edad el nacionalismo, tomando el lugar de la religión, está tan diversificado en sus manifestaciones y aspiraciones, en su forma e incluso su sustancia, como la misma religión. Pero en todas sus diversidades cumple una gran tarea: dar sentido a la vida humana y justificar sus pasiones nobles e innobles (…) proporcionar el pathos y las promesas que mueven los corazones de los hombres y las masas, como en edades precedentes lo hicieron la esperanza de la felicidad celestial y de redención”. (Hans Kohn: Nationalism: its meaning and history, 1965).

Doncs ací tenim pistes interessants per entendre i superar el nacionalisme: es necesario recuperar la visión de la naturaleza universal del ser humano, revivir el sentido común, volver a raciocinar en fila, asentarnos de nuevo en las raíces cristianas, griegas y romanas que vivificaron nuestra civilización; hay que dejar de divinizar la nación poniéndola como objeto de la suprema lealtad del hombre, y redescubrir el valor de formas más cercanas y auténticas de autoridad social; debemos liberar la educación de adoctrinamiento estatal de turno, y devolvérsela a los padres; es urgente desabsolutizar la soberanía popular, equilibrándola con contrapesos que garanticen la libertad.

Y hay que entender que el nacionalismo es una ideología de revolución que se encuentra cómoda a diestra y siniestra, como hemos visto en el PSC, Podemos, Colaus i amics. No ho perdem de vista i deixem de glorificar la sangonosa, despòtica i degradant revolució francesa.

Pues ya sabemos qué hacer. Mans a l’obra, dolços.

Dolça i assabentada Catalunya…



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6 comentarios

  1. Magnifica entrada Dolça , excelente elección del cuadro de Napoleón, La entronación del hombre alejado de Dios.

  2. La “Revolución Francesa” (hubo varias seguidas una detrás de otra hasta la dictadura de Napoleón ) no es otra cosa que una élite burguesa que da un golpe de Estado contra la legalidad vigente para gobernar a favor de sus intereses financieros y comerciales en contra de los de la “nación”

    Intentaban hacer con el Estado y la Religión lo que antes sucedió en Inglaterra con Enrique VIII, la Guerra Civil y la “Gloriosa Revolucion” (golpe de Estado que expulsa al Rey y que trae de Holanda uno nuevo bajo contrato de proteger la religión de Estado -anglicanismo- y de someterse al Parlamento (asamblea de nobles y millonarios)

    Lo que puso todo en movimiento fue que ante la quiebra real del Estado…

    (la mitad de todos los ingresos de Francia iban a pagar los intereses de la deuda pública (se pagaba al 14%), deuda utilizada para financiar las guerras de Luis XIV (entre otras, la de “devolución” contra España), de Luis XV (de los Siete Años y sobre todo la guerra de independencia de las Siete Colonias contra Inglaterra),…

    …la única solución sensata era declarase en quiebra (y no pagar a nadie)

    Pero esto significaba la quiebra total de los burgueses, que es donde habían invertido todo su dinero (también de los nobles, pero es que los nobles tenían sus tierras y los burgueses, no).

    Naturalmente, como Pujol, no hablan de sus problemas e intereses. Ni siquiera de que el Estado ha de cumplir con sus pactos.

    Hablan de la “Nación” y de la “Patria”, de los que se autoerigen representantes y portavoces.

    Y honestamente, la única solución desde su punto de vista para no perderlo todo es dar un golpe de Estado, robar al Estado, a los nobles, a la Iglesia, a los hospitales, colegios y universidades y las tierras comunales de los pueblos y gobernar de ese momento en adelante en su exclusivo beneficio en nombre de la “Nacion”.

    Eso lo copian a través de la masonería (que se convierte en un grupo de presión secreto para manipular la Asamblea Nacional y gobernar en su beneficio) en España con los “liberales”, en los virreinatos con los “libertadores”…y en con la descolonizacion del siglo XX en el resto del mundo, porque son las elites locales los que repiten la jugada para expulsar al “opresor EXTRANJERO” y gobernar, robar y oprimir a su vez al Pueblo en nombre de la Nación y de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.

    La ideología no es más que una justificación racionalizadora para esta farsa interesada.

    (Racionalización = justificación aparentemente racional y justa para hacer lo que no es bueno o justo. Es un autoengaño o simplemente un engaño )

    El “Pueblo” o la “Nación” es la excusa, la legitimación…y la carne de cañón barata para conquistar paises y robarles sus riquezas, porque a partir de ahora crean el colonialismo.

    El “liberalismo” no es otra cosa que desproteger a los débiles (la mayoría de la población) en beneficio de estas élites en y cuando quieren, porque son muy poco liberales cuando se trata de proteger y conservar sus intereses egoístas; principalmente ganar dinero a costa de la población o del Estado no importa cómo.

  3. Yo, aun siendo no creyente, reconozco que nuestra civilización esta basada en el cristianismo, afortunadamente.

  4. Preparaos masones, hijos de lucifer, iiluminados del averno pronto os haremos desaparecer:

  5. La revolución masónica, anticatólica y antihumanista francesa mató a los Reyes y a gran parte de la nobleza para que luego el Gran Oriente de la francmasonería Napoleón Bonaparte llevara a Francia a una serie de guerras que acabaron con la vida de más de la mitad de los hpombres adultos de Francia:

  6. Quien no cree en Dios, acaba creyendo cualquier cosa

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