Hoy cumple 50 años la Adoración Perpetua del Tibidabo

No hay cosa igual en toda España.

Tibidabo

Dicen que Dios existe y que nos creo por amor, y que nos hizo libres para que le amáramos más perfectamente. Pero nos olvidamos de Dios y le negamos, y quisimos ser dioses, y entonces nos deshumanizamos, y Caín mató a Abel, y nos fue mal. Dios nos amó más todavía, tanto que se hizo barro como nosotros, comió, lloró, se cansó, durmió, sufrió y murió para que fuéramos felices. Y como es Dios puede hacer lo que quiere, y como el hombre es alma pero también cuerpo, quiso quedarse también en cuerpo con nosotros, y escondió su corazón en un insignificante pedacito de pan para que con su cuerpo alimentáramos nuestra alma.

Pasaron los años, los siglos, y algún Feuerbach nos dijo que “el único dios del hombre es el hombre mismo” o sus inventillos y chucherías como la raza, el dinero, Justin Bieber, la política, la clase, el Barça o lanació. Sin embargo esas golosinas cansan y no salvan, y el 18 de junio de 1966 los salesianos colocaron a Dios en lo alto de Barcelona, a 510 metros sobre el mar, en una sencilla custodia, para acompañar a los catalanes día y noche.

Adoración Nocturna Tibidabo

Y los catalanes acudieron. Allí le cuenta a Dios la señora Josefa que su hijo anda en la droga desde hace 7 años; hasta allí se llega un día al mes, desde Figueras, un anciano de 93 años para ocupar su noche junto a Dios; hacia allí saluda Antoni desde su piso de Gracia antes de dormirse, y mira aquella noche la madre de Juan a través de la ventana del hospital pidiendo a Dios un milagro; en esa capilla pasa la vigilia Albert pensando en sus estudios. Y así centenares de catalanes anónimos que en la noche callada o en el tráfico del día se acercan al lugar “donde se arregla todo”, como le llama la señora Montserrat.

No, no sale en los periódicos. Pero durante 18.620 días y noches, sin faltar ningún minuto, alguien ha estado en la cripta del Tibidabo dejándose acompañar de Dios, en una misteriosa guardia perpetua de amor. Y hacía años que no se veía tan llena como este lunes por la noche, cuando 50 personas salidas de no se sabe dónde acudieron a renovar un turno que flojeaba.

Gràcies, salesians del Tibidabo, per 50 anys de joia.

Dolça i adoradora Catalunya…

bastoncillo



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4 comentarios

  1. Si los 50 que subimos el pasado lunes 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, eramos de Emaus Cataluña

  2. A Dorotea de Chopitea chilena, debemos la basilica del Tibidabo. Te dare en latin. En el Cerro del Aguila o puig de l’ aliga.

  3. Pues si gracias. Gente humilde q recuerdan otros tiempos – los de mis mayores de parte paterna- en los q habían aún sentimientos de fraternidad con los semejantes, ojalá volvieran!
    Muchas gracias por hacernos recordar vivencias preciosas q ayudas a compensar los malos tragos d la vida!
    🙂

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